El 1 de mayo de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que reforma la Ley Federal del Trabajo para reducir la jornada laboral máxima de 48 a 40 horas semanales, con lo que desaparece el esquema de seis días consecutivos de trabajo que existía desde 1917. La reforma parte de un cambio previo a la Constitución (artículo 123, apartado A), publicado el 3 de marzo de 2026, y fue aprobada por ambas cámaras del Congreso antes de llegar al DOF.
La reducción será gradual hasta 2030
La ley no obliga a las empresas a pasar de 48 a 40 horas de un día para otro. Los artículos transitorios establecen una implementación escalonada entre 2026 y 2030, junto con un ajuste progresivo del límite de horas extra durante el mismo periodo (de 9 horas semanales en 2026 a 12 horas semanales en 2030, distribuibles hasta en 4 horas diarias y un máximo de 4 días por semana). El objetivo es dar a los empleadores un plazo de adaptación sin dejar de avanzar hacia la meta final.
¿Qué cambia para trabajadores y empresas?
Además de la reducción de horas, la reforma introduce nuevas obligaciones para los patrones en materia de registro y control de la jornada, así como un esquema de sanciones distinto al vigente. En la práctica, esto significa que las empresas deberán documentar con más precisión cuántas horas trabaja cada persona y cómo se pagan las horas extra, mientras que los trabajadores ganan un derecho expreso a una semana laboral más corta que, con el tiempo, se volverá estándar en todo el país.
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